Un griego para nunca olvidar con una Escort en Marbella

Cuando José se encontró frente a frente con esa mujer, se sintió un poco intimidado. Se trataba de una rubia, joven y esbelta. Aunque no era muy alta, su cuerpo estaba muy bien proporcionado, y esa ropa tan sensual que llevaba puesta revelaba sus largas y torneadas piernas.

Sus ojos lo miraban directamente, como queriendo tragárselo, y la voz, con un poco de acento brasileño, era obscena y dominante.

Le parecía una mujer bellísima, lo que despertaba en él el deseo.

Estaban en una habitación muy agradable, con un jacuzzi y una amplia y cómoda cama, ideal para los juegos de la carne desnuda.

Ella lo hacía sentir cómodo, tanto que el tacto no tardo en aparecer, extendiéndose. Todo era muy natural y placentero: los besos, las caricias, su lengua.

Un amigo le había dicho a José que las Escorts en Marbella son las mejores de todo el país. José, en particular, no estaba tan interesado en las Escorts. Pero ya que estaba ahí, podría probar con las Escorts en Marbella y pasar un buen rato. Era un hombre más bien tímido, pero le encantaban las mujeres hermosas. Estar en su presencia y disfrutar con ellas. No conocía a nadie en la ciudad y estaba muy estresado, así que encontrarse con Angie entre sus brazos y sus labios, hacía que José se sintiera mejor.

Ella había bajado desde su boca hasta su cuello, besándolo. Poco a poco le iba quitando la ropa, desabotonando la camisa que llevaba, desabotonando el pantalón y descubriendo una gran erección, orgullosa y deseosa de la boca de la chica, que pronto probó.

Él sentado en la cama recibió ese beso francés, tan bien dado que no pudo más que echar la cabeza hacia atrás. Sintiéndolo estremecerse en su boca, ella empezó a desvestirse, mirándolo a los ojos. Su cuerpo se veía mejor aún sin ropa. Sus pechos eran generosos y redondos, sus piernas eran gruesas y marcadas por horas de gimnasio.

Se dio la vuelta y le dio la espalda, inclinándose un poco mientras se quitaba las bragas, mostrándole el plug que sobresaltaba como una estrella negra en el cielo.

José tenía un gran gusto por el griego, especialmente en mujeres experimentadas en esos menesteres, como las Escorts en Marbella.

Se besaron y se acariciaron un poco. Ella, de esa forma tan sexy que tenía de hacer las cosas, se quitó el plug frente a él, preparándose con lubricante mientras él se ponía el preservativo. Aquel culo orgullo y abierto para él lo enloquecía.

Entró como se recibe un milagro, sintiendo lo apretado de su culito, mientras ella gemía, mordiendo las sábanas. No quería contenerse, quería disfrutar al máximo del cuerpo de aquella chica.

Así que empujó y empujó, tomándola por las caderas, sintiendo todos los pliegues, todas las sensaciones deliciosas y la humedad del griego tan magnifico. No tardó en correrse, como nunca se había corrido, sintiendo como lo apretaba ese culo tan hermoso y duro, que follo como tanto disfrutaba.

Y luego, recibiendo besos deliciosos de la chica, con deseos de más, pensaba que era cierto. Que las mejores Escorts son las Escorts en Marbella. 

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