Queridos lectores, vais a conocer de primera mano, una historia muy caliente y morbosa, que me sucedió en Torremolinos, hace tres veranos en un hotel de la costa.

Yo solía veranear en Torremolinos, todos los veranos íbamos con mi familia, conocía muy bien todos los rincones del pueblo. Me encontraba tomando una copa un una terraza tranquilamente, cuando delante de mí pasaba una mujer muy elegante y refinada cargando de una enorme maleta, que casi la tenía que arrastrar, pues en proporción a ella era enorme. Me levanté, me dirigí hacia ella y amablemente me ofrecí a ayudarla, ella me miró con cara de desesperación , con acento francés, se dirigió a mí y me dijo, si por favor sálveme de esta maleta que me va a matar. Cogí su maleta, con fuerza y de un tirón la coloque cerca de la mesa en la que estaba sentado, pesaba mucho ciertamente, no sabía que podía llevar hay dentro pero por el peso podría ser una persona tranquilamente. Le invite a sentarse conmigo a tomar algo , para refrescarse, ella estaba muy sofocada, se sentó frente a mí con mucha elegancia y compostura, pidió un agua con gas y se quitó las gafas de sol que llevaba puestas. Tras esas gafas, se escondían unos preciosos ojos verdes, como dos gotas de aceite de oliva, me miraba con languidez, pero estudiando cada detalle de mi cuerpo. Le pregunté ¿Cómo te llamas? Me llamo Lulú contestó con voz suave ¿Estas en Torremolinos por trabajo o de vacaciones?. Estoy por trabajo me dijo, vengo para ofrecer mis servicios para una agencia de modelos. No lo dudo, le conteste, eres una mujer bellísima, me había imaginado que te dedicarías a algo así. Me miró con sus ojazos y me dijo gracias, por el cumplido, pero te agradecería si fueras caballero y me ayudaras a llegar hasta mi hotel, pues tengo trabajo y no me puedo retrasar más. Con esa voz y esa cara era imposible decirle que no, por mucho que pesara la maleta. Claro como no le conteste, te acompañare encantado hasta tu hotel, bueno a ti y a tu maleta.

UNA SITUACION EMBARAZOSA

Caminamos por todo el paseo marítimo, mientras íbamos comentando sobre la playa y lo agradable que era vivir en Torremolinos, ella era muy habladora y aunque tenía mucho acento francés, hablaba muy bien español. Llegamos a la puerta de su hotel, estaba enfrente de la playa, lo cierto es que esa maleta pesaba como si fuera de plomo, me alegré de que por fin llegamos. Ella muy educadamente se ofreció a coger su maleta para entrar al hotel , yo accedí y le devolví su maleta, en ese momento por obra del destino ,la maleta se abrió ,se soltaron los enganches que la mantenían cerrada a presión, y se explotó como si de una piñata se tratara. ¿Cuál fue mi sorpresa? Esa maleta era un arsenal de dildos, latigos, cadenas, esposas y un sin fin de artilugios para la práctica del BDSM. La cara mía no la vi , pero de seguro era totalmente proporcional a la de ella, ambos nos mirábamos estupefactos, al mismo tiempo mirábamos al suelo, todo el despliegue de juguetes por el suelo como si fuera una exposición del mismísimo Christian Grey. La situación era muy embarazosa, yo no sabía si ponerme a recoger aquel desparrame o salir corriendo para no hacer sentir más vergüenza a Lulú. Ella roja como una amapola, en un momento sale de su asombro y me dice, vamos a qué esperas recojamos todo esto por favor, con voz entre diligente y vergonzosa. Me puse de inmediato a recoger todos sus juguetes y a meterlos en la maleta de nuevo, ella recogía rápido también y ponía todo en la maleta, cuando estuvo todo recogido, intentamos cerrar la maleta y era imposible, ella no sabia que hacer, no podía con la maleta abierta en brazos. Te ayudo a subirla a la habitación, le dije, la veía desesperada, ella accedió rápidamente, si por favor, disculpa la molestia ,me dijo con voz más dulce y calmada, si puedes llevarla hasta arriba yo te pago algo si te parece bien. No es necesario le dije, cogí la maleta en brazos y nos adentramos en el hotel, ella pidió sus llaves, y subimos a su habitación , en el ascensor un silencio absoluto nos invadía, mientras mi cabeza intentaba adivinar qué clase de mujer llevaba una maleta así, para viajar. Llegamos a su habitación , ella se quitó sus tacones y me dijo que soltara la maleta en la cama, la solté aliviado, ella me ofreció un refresco y me senté un momento en el sofá para recuperarme un poco, ella se sirvió una copa de vino, se sentó junto a mi , y me dijo. Mira yo soy una mujer un poco especial, me gustan los juegos eróticos un poco fuertes, si veo que te gusta jugar le dije, soy una dominatrix me dedico a someter a hombres que les gusta estar bajo mis órdenes, ahora trabajo como una señorita de compañía en una agencia de escorts de lujo en Torremolinos dando servicios de BDSM. Me quedé mirándola como el que contempla un cuadro abstracto que es bello pero difícil de digerir, algo así. Le dije pues me parece muy bien , cada uno tiene que dedicar su vida a lo que quiera, y si a ti te gusta eso y se te da bien por qué no hacerlo.

MI EXPERIENCIA BDSM

Yo me disponía a levantarme para irme, no quería molestar a Lulú, quizá tenía que ordenar sus cosas y necesitaba intimidad. Me voy le dije, te dejo que te organices, espera un momento dijo ella, tengo que pagarte algo por el favor tan grande que me has hecho, si no fuera por ti estaría todavía en la calle recogiendo dildos y consoladores..se reía.. No es necesario Lulú otro día me invitas un zumo en la playa y estamos en paz, No siéntate me dijo ella con voz diligente, me senté en el sofá, espera un momento te voy hacer un regalo. Se fue hacia la maleta cogió no se que y se fue al servicio, yo esperaba impaciente sentado en el sofá. De repente Lulú salió del baño, con una ropa interior de látex, una máscara de cuero negra, unas botas altísimas de charol y unos guantes de encaje negro. Me quede con la boca abierta, no sabia que decir, ella se acercó hasta mí, con un paso muy lento y sensual. Yo temblaba, todavía sin articular palabra, ella me tocaba la cara con sus guantes de encaje, ponía su pie entre medio de mis piernas , acercaba sus hermosos pechos a mi cara, yo estaba muy excitado, tenía una erección brutal que sobresalía de mi pantalón. Lulú se agacho y mirándome a los ojos y con mucha habilidad, saco mi pene del ajustado pantalón y comenzó a chuparlo, a lamerlo, a tragarlo, como nunca en la vida me lo habían hecho. Lo apretaba con fuerzas y se lo metía hasta el fondo de la garganta, era una maestra en estos artes, yo estaba totalmente entregado y disfrutando. Ella me llevó de la mano a la cama, y me termino de desnudar, entonces ató mis manos con cuerdas y esposo mis pies, en el pene me puso un aro metálico que me cortaba un poco la circulación , pero que al mismo tiempo hacía que la erección fuera enorme y no se bajará en ningún momento. Ella se sentó encima mío, se introdujo el pene hinchado y enorme que tenía del aro, y mientras se movía arriba y abajo me colocaba unas pinzas en los pezones , eran unas pinzas metálicas con gomas en las puntas, causaban dolor, pero no demasiado, además era mayor la excitación de tener a Lulú encima moviéndose sin parar y cada vez más fuerte. Yo estaba que iba a explotar ya, todo era nuevo para mi, me daba muchísimo morbo aquella situación, le dije a ella que me iba a correr que ya no podía más , entonces ella me dijo, no aquí mando yo, tu te correrás cuando yo diga. Me quedé mudo e intente aguantar, ella sacó una cuerda de seda de la maleta y me la rodeo por el cuello , la cogió de los dos extremos y empezó a moverse cada vez más fuerte, yo no podía aguantar más, se lo hice saber con una mirada, entonces ella apretó la cuerda con sus manos, cortándome la respiración, mi pene se puso mas grande y duro si cabe, el orgasmo se cortó y ella proseguía follándome como una fiera, mientras tiraba de las cuerdas, a los segundos soltó, la sensación me encanto. Ella controlaba el tiempo justo, para que no me corriera y no me ahogara, era un juego muy placentero y excitante, en una de las ocasiones le pedí que aguantara mas la tensión en la cuerda, mientras me corría, fue un orgasmo magistral.

terminamos y me sentí como un muñeco usado, pero satisfecho de aquella experiencia tan excitante. Me ha encantado le dije a Lulu, a sido una experiencia magnífica, nunca pensé que se podía disfrutar tanto con estos juegos y tu eres una diosa del placer, me encanto. Estoy contenta que hayas disfrutado, esa es mi especialidad, hacer disfrutar a los hombres, por eso te quise hacer este regalo para que puedas comentarlo con tus amigos mas intimos , asi puedo ampliar mi cartera de clientes. Claro le dije te hare muy buena publicidad seguro, ¿donde se te puede encontrar profesionalmente? En la agencia diamond-escorts-marbella.es hay pueden contactar con la agencia y pedir una cita especial conmigo.

Me fui de aquella habitación, con el mejor regalo que me podían haber hecho, desde aquel dia empeze a investigar por mi cuenta en el mundo del BDSM, y sobre otras fantasias eroticas. De vez en cuando llamó a la agencia y pasó algunas horas con Lulú, ella me va instruyendo en las clases prácticas. Una buena experiencia y una amiga especial, así fue mi experiencia BDSM en torremolinos.

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